Interpretación, justificación judicial y racionalidad en el V pleno casatorio de la corte suprema de justicia peruana

Renzo Cavani

Resumen


En el presente artículo se critica el V Pleno Casatorio desde una perspectiva de teoría del Derecho, atacando diversos puntos de la sentencia que, en su criterio, dejan mucho que desear. Se cuestiona, por ejemplo, el uso de los métodos sistemático y teleológico, del criterio de la especialidad y su calificación normativa (principio o meta-norma) y del recurso a valores para interpretar el artículo 92 del Código Civil.


Palabras clave


Pleno casatorio; Corte Suprema peruana; justificación judicial; precedente

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Referencias Bibliográficas


1. La doble dimensión de la tutela de los derechos es una propuesta de Daniel Mitidiero, Cortes Superiores e Cortes Supremas, pp. 21 y ss.

2. Para una conexión entre seguridad jurídica, igualdad y libertad, Cfr. Ávila, Humberto, Segurança jurídica, pp. 215 y ss.

3. Tarello, Giovanni, L’interpretazione della legge, p. 32.

4. Ávila, Humberto, Teoria dos princípios, 13ª ed., p. 36. Como queda claro, aquí adopto la así denominada teoría escéptica de la interpretación, tal como viene siendo construida y perfeccionada por la Escuela genovesa. Se asume que los enunciados lingüísticos tienen como característica una potencial equivocidad. Esos enunciados comprenden, evidentemente, los textos normativos. Ello quiere decir, como es poco más que evidente, que los textos dados por el legislador son capaces de no expresar un significado unívoco, sino varios, de allí que sea absolutamente necesaria alguna mediación entre texto y el significado. La posibilidad de extraer diversos significados del texto hace que la norma, entendida como prescripción de conducta, no pueda ser confundida con el propio texto normativo. Cuando se afirma «aquí tenemos una norma X», en realidad, presupone una elección ya realizada por quien realiza esa aserción. Entre el texto y la norma existe, por tanto, «algo». Ese «algo» es la interpretación, entendida como un fenómeno mental a través del cual se puede atribuir significado al texto, y ese procedimiento de extracción de significados es llamado de interpretazione-attività. Ya ese procedimiento lleva a un resultado, un producto. El producto de la interpretación no es otro que la norma. La interpretación, entendida desde este punto de vista, es llamada de interpretazione-prodotto. Se trata, por tanto, de dos acepciones de la noción «interpretación» absolutamente inconfundibles entre sí. «Interpretar», por tanto, significa «individualizar los diversos significados posibles de un texto, valorar de cada uno de ellos los posibles resultados prácticos, y escoger el más oportuno en vista de un fin pre-establecido» (Tarello, Giovanni, L’interpretazione della legge, p. 47). Ya el resultado es lo que se conoce como norma. Queda claro, en esa línea, que «texto» no es igual a «norma» y que «interpretar» no sólo implica conocimiento o descripción. Ello impone, como es claro, un severo alejamiento de la así llamada teoría cognitivista de la interpretación, que entiende que existe un significado unívoco del texto y que, por tanto, la actividad interpretativa consiste en un mero descubrimiento. Sobre el tema, ampliamente, Cfr. Wróblewski, Jerzy, Legal Language and Legal Interpretation, In Law and Philosophy, pp. 240 y ss. (distinguiendo entre norm-formulation y norm-meaning); Aarnio, Aulis, The Rational as Reasonable, pp. 49 y ss., esp. 61 y ss.; Tarello, Giovanni, L’interpretazione della legge, pp. 39 y ss.; Guastini, Ricardo, Interpretare e argomentare, pp. 47 y ss. (y también en obras anteriores, tales como Il giudice e la legge, pp. 16 y ss., y Das fontes às normas, pp. 23 y ss.); Villa, Vittorio, Una teoria pragmaticamente orientate dell’interpretazione giuridica, pp. 31 y ss.

5. Sustancialmente conforme, Taruffo, Michele, La motivazione della sentenza civile, pp. 232-233.

6. Guastini, Riccardo, Das fontes às normas, pp. 34 y ss.; Guastini, Riccardo, Interpretare e argomentare, pp. 65 y ss.; Ávila, Humberto, Teoria dos princípios, 13ª ed., p. 33-34. Correctamente, el último autor afirma que «no hay correspondencia biunívoca entre dispositivo y norma – esto es, donde haya uno no tendrá obligatoriamente que estar el otro».

7. Cfr. Ávila, Humberto, Função da ciência do direito tributário..., In Direito tributário atual, pp. 19 y ss. Ampliamente, Cfr. Peczenik, Alexander, On Law and Reason, 2ª ed., pp. 305 y ss.; Tarello, Giovanni, L’interpretazione della legge, pp. 341 y ss.; MacCormick, Neil,; Summers, Robert S., Interpretation and Justification, In MacCormick, Neil; Summers, Robert S. (ed.), Interpreting Statutes, pp. 512 y ss.; Pierluigi, Chiassoni, Tecnica dell’interpretazione giuridica, p. 49; Guastini, Riccardo, Interpretare e argomentare, pp. 267 y ss.

8. Cfr. Ávila, Humberto, Função da ciência do direito tributário..., In Direito tributário atual, pp. 193 y ss.

9. Ibídem, p. 193.

10. Ibídem, p. 231.

11. Tarello, Giovanni, L’interpretazione della legge, p. 45.

12. Taruffo, Michele, La motivazione della sentenza civile, p. 295.

13. Todo conforme a Taruffo (ibídem, pp. 256-257).

14. Guastini, Riccardo, Interpretare e argomentare, pp. 257 y ss.

15. MacCormick, Neil, Rhetoric and the Rule of Law, pp. 14-15.

16. Cfr. Hart, H. L. A., Positivism and the Separation between Law and Morals, In Harvard Law Review, p. 610.

17. Cfr. Chiassoni, Pierluigi, Tecnica dell’interpretazione giuridica, p. 19.

18. Taruffo, Michele, La motivazione della sentenza civile, p. 203.

19. Chiassoni, Pierluigi, Tecnica dell’interpretazione giuridica, p. 15.

20. Ibídem, p. 13-14.

21. Siguiendo a Michele Taruffo. Uma simples verdade, p. 271, ello no quiere decir –es importante que sea resaltado– que una justificación adecuada encierre un «detalle del así llamado iter lógico-psicológico que el juez siguió para llegar a la formulación de su decisión. Además del hecho de que ello sería imposible (por razones obvias), no interesa la dinámica de las sinapsis ocurridas en las neuronas del juez, ni tampoco importan sus humores, sentimiento, y todo lo demás que puede haber ocurrido in interiore homine».

22. Basta consultar la bibliografía empleada por el libro más importante escrito, hasta hoy, sobre motivación judicial (naturalmente, se trata de la obra de Michele Taruffo, La motivazione de la sentenza civile, que data de 1975).

23. Kelsen, Hans, Teoria pura do Direito, 6ª ed., pp. 393-394 (las cursivas son mías).

24. Ibídem, p. 393 (las cursivas son mías).

25. Inclusive, algo por decir lo menos curioso es que hayan citado a Guastini y a Tarello para concebir lo que significa interpretación (fundamentos 202 y ss.) pero que luego recurran a Kelsen y acepten acríticamente que la interpretación es un acto puramente voluntarista (sólo así se explica que recurran a valores). Si los jueces supremos hubiesen profundizado en las lecciones de los dos primeros autores, y no sólo en buscar la primera definición que esté a la mano, habrían advertido que ellos están en la línea opuesta del jurista vienés al entender la interpretación como un acto de conocimiento y voluntad, lo cual permite, entre otras cosas, que pueda existir racionalidad y, en la medida de lo posible, objetividad en el procedimiento interpretativo.

26. Lo cual es enfáticamente negado por Guastini, Ricardo, Interpretare e argomentare, pp. 292 y ss.

27. Tarello, Giovanni, L’interpretazione della legge, p. 376.

28. Sustancialmente conformes, Cfr. Guastini, Riccardo, Interpretare e argomentare, p. 297; Tarello, Giovanni, L’interpretazione della legge, p. 376.

29. Guastini, Riccardo, Interpretare e argomentare, pp. 297-298.

30. Ibídem, p. 299.

31. Tarello, Giovanni, L’interpretazione della legge, p. 371.

32. El ejemplo y análisis pertenece a Humberto Ávila, Argumentação jurídica e a imunidade do livro eletrônico, In Revista de direito tributário, esp. pp. 169 y ss.

33. Ávila, Humberto, Teoria dos princípios, 13ª ed., p. 81.

34. Alexy, Robert, Teoria dos direitos fundamentais, 2ª ed., pp. 90 y ss.

35. Ávila, Humberto, Teoria dos princípios, 13ª ed., p. 136.

36. Todo según Humberto Ávila (ibídem, pp. 198 y ss.).

37. Nuevamente, la exposición es conforme a Humberto Ávila (ibídem, pp. 138 y ss.).

38. Guastini, Riccardo, Interpretare e argomentare, p. 105.

39. Un exhaustivo desarrollo conceptual de la antinomia puede encontrarse en Chiassoni, Pierluigi, Tecnica dell’interpretazione giuridica, pp. 251-291, para quien existen tres conceptos diversos de antinomia: (i) «cualquier incompatibilidad entre dos normas (que se asume que sean) simultáneamente vigentes, al menos prima facie, por un mismo ordenamiento jurídico»; (ii) «cualquier incompatibilidad entre dos normas, que no pueda ser eliminada mediante interpretación»; (iii) «cualquier incompatibilidad entre dos normas, que no pueda ser eliminada mediante interpretación, ni pueda ser superada aplicando un criterio de resolución pre-constituido» (p. 253).

40. Ibídem, pp. 281 y ss.

41. Chiassoni, Pierluigi, Tecnica dell’interpretazione giuridica, p. 264.

42. Ibídem, p. 288.

43. Ibídem.

44. Van Eemeren, Franz H., Maniobras estratégicas en el discurso argumentativo, pp. 302-303.


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