The Decline of Economics Programs in Bogotá: A Perspective from Dropout Rates and Educational Policies, 2000–2015
Diego Andrés Martínez-Puerto 1*
1 Universidad Distrital Francisco José de Caldas, Bogotá, Colombia
* Correo para correspondencia: diamartinezp@udistrital.edu.co
La investigación abordó el declive de los programas de Economía entre 2000 y 2015, centrándose en la deserción estudiantil y las políticas educativas. Se aplicó una metodología cualitativa con enfoque hermenéutico-crítico, utilizando entrevistas semiestructuradas a decanos de programas de Economía y analistas económicos, así como encuestas a cien estudiantes de universidades públicas y privadas, acreditadas y no acreditadas. Los instrumentos se diseñaron y validaron con base en categorías como deserción, políticas educativas, programas de Economía y enseñanza de la disciplina. Los resultados permitieron identificar múltiples factores que explican la deserción: inequidades del sistema económico, una estructura curricular poco flexible, una enseñanza excesivamente matematizada y la falta de políticas institucionales que promuevan la permanencia estudiantil. Asimismo, se observó una desconfiguración del perfil epistemológico del economista contemporáneo, lo cual afecta la pertinencia y atractivo de estos programas. El estudio concluye que estos elementos contribuyen significativamente al deterioro de los programas de Economía en Bogotá, repercutiendo en la pérdida del capital social e intelectual del país. Esta situación exige una revisión crítica de las políticas educativas y del modelo formativo de los economistas en el contexto actual.
The research addressed the decline of Economics programs between 2000 and 2015, focusing on student dropout rates and educational policies. A qualitative methodology with a hermeneutic-critical approach was applied, using semi-structured interviews with deans of Economics programs and economic analysts, as well as surveys administered to one hundred students from both public and private universities, whether accredited or not. The instruments were designed and validated based on categories such as dropout, educational policies, Economics programs, and the teaching of the discipline. The findings revealed multiple factors explaining the dropout phenomenon: inequalities within the economic system, an inflexible curricular structure, excessively mathematized instruction, and the lack of institutional policies promoting student retention. Additionally, the study identified a breakdown in the epistemological profile of the contemporary economist, which undermines the relevance and appeal of these programs. The research concludes that these elements significantly contribute to the deterioration of Economics programs in Bogotá, impacting the country's social and intellectual capital. This situation calls for a critical reassessment of educational policies and the training model for economists in today’s context.
Recepción, 23 de enero de 2025; Aceptado, 2 de abril de 2025; Publicado, 30 de mayo de 2025
DOI: http://dx.doi.org/10.18259/acs.2025027
La deserción universitaria en programas de economía un mal común en el sistema educativo colombiano, problema pertinente de examinar, con el fin de dar soluciones de carácter estructural, para ello se inicia revisando aquellos factores que se consideran relevantes, la enseñanza de la economía propiamente en Colombia llega a finales de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), la cual fue vinculada con las facultades de derecho o jurisprudencia, que luego en los años cincuenta, se le otorga la autonomía para crear facultades de economía, iniciando en Universidades Públicas (Nacional, Antioquia y Valle entre otras).
En cuanto a la revisión del problema de investigación, se observan altas tasas de deserción en los programas de economía en los últimos quince años, por encima del 50% según el Sistema para la Prevención de la Deserción en Educación Superior Spadies, esto dentro de la rama de estudio Economía, Administración y Contaduría, son diversos los estudios que le apuestan a identificar los determinantes de la deserción en la educación superior, los cuales son agrupados de acuerdo al informe del Ministerio de Educación Nacional en el 2010, en: Individuales, Académicos, Institucionales, Socioeconómicos.
Es preocupante observar el bajo índice de matriculados en programas de economía según lo revela el informe del Sistema Nacional de Información de la Educación Superior, SNIES, además no es clara y en algún caso se desconoce la existencia de políticas públicas que promuevan acciones conducentes a la disminución de la deserción en programas de economía en los últimos quince años en los Planes Nacionales de Desarrollo PND, es importante establecer las razones en cuanto a la decadencia del perfil del economista, quien es un profesional capaz de pensar y analizar el desarrollo de un país a través de la teoría económica, o no se sabe qué tipo de economista los sistemas capitalistas requieran en la actualidad, profesional únicamente con capacidad de operar la maximización de la utilidad en las organizaciones, sin tener en cuenta la realidad del contexto y de los intereses de ciertos grupos empresariales que luego se traducen en las recomendaciones de ciertas organizaciones que actúan bajo el sistema de clubes de países con altos niveles de desarrollo, que promulgan ciertas recetas que los países deben optar a efecto de acelerar los niveles de consumo y de producción, afectando el bienestar y calidad de vida de las personas.
Debido a lo anterior, será que la formación del economista de hoy, requiere una transformación transcendental en su estructura curricular, donde se le puedan dar herramientas disciplinares que faciliten una mayor comprensión de los problemas actuales de la sociedad, buscando como resultado un economista integral que se le posibilite pensar el desarrollo y no el desarrollo piense que funciones asignarle al economista.
Además, es importante conocer el discurso de las políticas educativas, con el fin de comprender los intereses del hacedor de políticas y que incidencia en la formulación de las mismas prevalecen las prioridades de cierta corriente económica, como lo es el neoliberalismo y su incidencia en la formación de los economistas o en verdad si los mercados del trabajo requieren más administradores de empresas, que puedan dirigirse únicamente a realizar funciones puntuales en los procesos productivos y no se interesen por entender las relaciones de poder que surgen en la producción de bienes y servicios, o simplemente las universidades privadas ven con gran alarma el aumento de la deserción como un problema que afecta su flujo de caja o porque verdaderamente se interesan en la culminación de los proyectos de vida de aquellas personas que anhelan tener un diploma que los acrediten profesionales y de esta manera acceder a mayores beneficios en un mercado del trabajo altamente competitivo.
También la deserción es una causa que propicia la ampliación de las brechas sociales entre pobres y ricos, donde se parte de la premisa que la educación es el único elemento que puede disminuir la pobreza en nuestros pueblos o simplemente esas brechas son propias del modelo económico imperante que no le interesa el aumento del capital social e intelectual de un país.
Tampoco se escapan los países desarrollados de problemas comunes en torno a la educación, la deserción universitaria juega un papel predominante, ya que se ha convertido en un problema de grandes proporciones, considerándose en un factor de batalla para los hacedores de políticas públicas, quienes deben buscar las herramientas o estrategias para disminuir el abandono de los estudios universitarios, aunque son nutridos los estudios que detallan las causas de la deserción, pero son pocos los avances que evidencien su disminución.
En la revisión documental de la temática objeto de estudio, en caso particular España evidenció en el año 2006 altas tasas de abandono universitario llegando al 50%, situación que genera impactos negativos para la sociedad, las instituciones y de manera personal, adicionalmente hay consenso con relación a que las altas tasas de abandono indican baja calidad de las instituciones ya que no se buscan mecanismos al interior de las universidades que promueva la prevención de la deserción (Cabrera et al., 2006).
Teniendo como base el artículo publicado en la Revista Electrónica de Investigación y Evaluación Educativa, Relieve, denominado el problema del abandono de los estudios universitarios, en cuanto a la caracterización de la población desertora se observa que el abandono se presenta en los primeros semestres, algo muy similar al comportamiento colombiano, en el mismo sentido citado de Corominas (2001) en (Cabrera et al., 2006), las razones por las cuales abandonan los estudios en primeros semestres obedece a las elecciones inadecuadas, bajo rendimiento académico, no haber aprobado el mínimo de créditos académicos, asignaturas poco motivadoras, y poco esfuerzo y compromiso con el estudio, además el tema económico juega un papel importante. Dichos aspectos se pueden vincular a los modelos teóricos propuestos por Spady, Tinto entre otros autores que han presentado causas orientadas: sociológicos, psicológicos, económicos, de interacción entre otros. En lo que concierne a las titulaciones donde más se concentra la deserción son: Humanidades e ingeniería, en el mismo informe se devela que la deserción se encuentra en el 43% y 40% respectivamente.
En lo concerniente a determinar hacia dónde van los que abandonaron los estudios, en algunos casos se puede intuir un cambio de programa al interior de la misma institución, o un cambio de institución, pues posiblemente no vuelven a ingresar al sistema educativo. Respecto a comparaciones entre el contexto europeo y latinoamericano en términos de la deserción, se identifican hechos similares que son comunes en escenarios disímiles, ya que en Europa los índices de concentración del ingreso, las necesidades básicas insatisfechas y los problemas de acceso a servicios sociales prestados por el gobierno representan indicadores favorables en relación con la región de América Latina. Igualmente, se evidenció un estudio donde se relaciona la dificultad de aprobación de ciertas disciplinas, con sus respectivos niveles de matrícula y porcentaje de abandono, en comparación con España y Europa (Rué, 2014).
Adicionalmente se evidencia en estudio publicado por Rué (2014), donde se relaciona la dificultad de ciertas disciplinas con sus respectivos niveles de matrícula y porcentaje de abandono, en comparación de España y Europa:
Dificultad por titulación vs % de abandono.
Criterio de Referencia | Estudios | Alumnos Matriculados | % de abandono |
Tamaño de Titulación | Derecho | 1397 | 6.91 |
Lingúistica | 52 | 61.54 | |
Dificultad estimada de estudios | Biología | 296 | 2.97 |
Humanidades | 688 | 12.83 | |
Periodismo | 189 | 20.11 | |
Dificultad estimada y áreas de conocimiento | Economía | 790 | 10.36 |
Empresariales | 925 | 13.75 | |
ET Informática | 217 | 14.71 | |
Telecomunicaciones | 152 | 20.75 |
Fuente: Rué (2014).
Con respecto a la tabla 2 las tasas más representativas de abandono se encuentran en disciplinas o programas de baja demanda (Lingüística y Periodismo), siendo sus tasas de deserción muy superiores con respecto a la muestra de disciplinas de países como España y el resto de Europa. Por otra parte, las competencias valoradas en el mercado de trabajo para las titulaciones superiores se encuentran orientadas a la solución de problemas, toma de decisiones, liderazgo, informática, capacidad de gestión e idiomas; en contraposición, las competencias evaluadas por los titulados superiores con autovaloración negativa en la formación recibida, son: idiomas, informática, toma de decisiones, solución de problemas y liderazgo (Rué, 2014, p. 296).
A manera de conclusión, las universidades generalmente no incorporan en sus currículos las competencias valoradas por el mercado laboral, lo que demuestra una disparidad en relación con lo que se enseña frente a los requerimientos del mercado del trabajo.
La deserción persiste aceleradamente en la educación, por lo que se pretende diseñar e implementar acciones orientadas a contrarrestar dicho fenómeno. El docente juega un papel crucial en la prevención junto al aparato institucional, el cual es clave; para ello, Rué (2014) propone las siguientes acciones:
Diagnosticar mejor para atender mejor.
Definir objetivos de acción política institucional que sean posibles, orientados a la retención y prevención del abandono.
Promover estudios que potencien la mejora del aprendizaje y la vida universitaria de los estudiantes.
Revisar los diseños curriculares.
Atender el desarrollo curricular.
Desarrollar la noción del aprendizaje como “acción”.
Potenciar el ámbito de lo metodológico.
Crear unidades dedicadas al estudiante.
Incentivar la motivación docente de los profesores.
Las anteriores son acciones que las instituciones vienen adelantando, buscando crear mecanismos de contención de la deserción. Se desconoce el impacto que estas pueden ocasionar en el contexto colombiano; por lo tanto, el estudiante y el docente se convierten en los principales actores dentro del sistema educativo.
En algunos aspectos los informes solicitados ante entidades multilaterales por parte del gobierno nacional en relación con la educación superior son positivos y en ellos se reconoce el aumento presentado en las matrículas tanto de niveles técnicos como tecnológicos y profesionales durante los años 2002 a 2010; adicionalmente, se reporta el crecimiento de la tasa de cobertura de la educación superior del 24.4% al 37.1%. Aunque en el mencionado documento se señala el esfuerzo del país, se debe persistir en la mejora de resultados (Banco Mundial, 2012). Por otra parte, los índices de deserción son inaceptables: en el informe mencionado anteriormente, se presenta una deserción de 48.4% para 2004, mientras que en 2010 el resultado fue de 45.4%. Dicha disminución no es tan positiva, pero ayuda al manejo del fenómeno, mientras que los países de Latinoamérica y el Caribe cuentan con una media del 50%. En Colombia las personas que pueden culminar sus estudios manifestaron que su entrenamiento profesional mejora los ingresos salariales, y entre mayor formación académica reciban, mejor será su renta futura; parar ilustrar este aspecto, la siguiente tabla indica que un profesional gana cuatro veces más que un bachiller:
Ingresos mensuales medios por nivel educativo.
Nivel educativo más alto alcanzado | Sueldo medio mensual de los graduados en 2009 con los precios de 2010 (USD) |
Bachiller | 220 |
Técnico | 507 |
Tecnológico | 590 |
Universitario | 804 |
Especialización | 1508 |
Maestría | 1896 |
Doctorado | 2930 |
Fuente: Estimaciones del OLE (Observatorio Laboral para la Educación)
La tabla 2 puede ser causa motivadora para que los colombianos busquen alternativas de participación o asistencia al sistema educativo, pero lastimosamente hay barreras al ingreso en la vía de los altos costos de matrícula, lo que ha ocasionado mayores desigualdades. También la oferta de programas se concentra mayoritariamente en el sector privado y los beneficios de acceso a la educación pública son muy limitados.
Es pertinente destacar la financiación y calidad de la educación en Colombia; en lo que procede a la financiación de la educación superior se detallan asignaciones que con el tiempo han aumentado, pero que no son significativas en razón de la creciente demanda de estudiantes en programas universitarios. Además, la globalización exige una modernización de las instalaciones para que, a su vez, estas correspondan a los cambios tecnológicos. Lastimosamente, en Colombia los presupuestos no son muy dinámicos, sus aumentos escasamente cubren la pérdida de poder adquisitivo, mientras las desigualdades siguen creciendo y no se destina la cantidad necesaria de recursos que promuevan un normal funcionamiento de la educación superior.
Con el propósito de profundizar en el contexto del sector educativo colombiano, a continuación, se relacionan las apropiaciones sectoriales de la educación en los últimos dieciséis años (Ministerio de Hacienda y Crédito Público, 2016).
Asignación presupuestal sector educación.
Vigencia Fiscal | Inversión | Funcionamiento |
2000 | 169 | 4.768 |
2001 | 139 | 7.257 |
2002 | 196 | 8.433 |
2003 | 205 | 9.486 |
2004 | 231 | 11.1 |
2005 | 333 | 11.91 |
2006 | 328 | 12.77 |
2007 | 588 | 13.68 |
2008 | 748 | 15.4 |
2009 | 847 | 17.65 |
2010 | 873 | 19.18 |
2011 | 824 | 20.82 |
2012 | 939 | 21.75 |
2013 | 1453 | 23.67 |
2014 | 1829 | 25.02 |
2015 | 2405 | 26.59 |
2016 | 2316 | 23.45 |
Fuente: Ministerio de Hacienda y Crédito Público (2016).
Nota: Miles de millones de pesos.
En el momento de sopesar los temas de financiación, son articulables otros aspectos como la calidad, la cual deberá permear todos los niveles del sector educativo y dar como resultado una formación humana e intelectual por parte de sus profesores, para que tengan la capacidad de brindar las herramientas suficientes a sus educandos, entregándole a la sociedad ciudadanos de bien, garantizando de este modo el progreso del país.
En lo que respecta a la formación de docentes, como aspecto clave en la calidad, se observó una evolución progresiva en el periodo comprendido entre el 2002 y el 2009, donde el país aumentó la cifra de profesores con nivel maestría y doctorado respectivamente. Aunque las cifras siguen siendo bajas, es importante mencionar que las IES deben destinar mayores recursos orientados a financiar los procesos de formación y desarrollo de sus profesores, buscando impactar positivamente en el currículo, y una producción investigativa que atienda los problemas de la sociedad.
De esta forma, las funciones sustantivas (docencia, investigación y extensión), y especialmente la investigación, deben promover también la armonización de las relaciones con los estudiantes en los procesos formativos, a través de semilleros o en calidad de asistentes de proyectos investigativos de los docentes que se vinculan a grupos, fundamentados en líneas de investigación definidas por las instituciones o por cada unidad académica de acuerdo a su naturaleza temática.
Personal docente de las instituciones de educación superior.
Máxima Cualificación | 2002 | 2002 (%) | 2003 | 2004 | 2005 |
Universitario | 39063 | 47% | 38985 | 38597 | 39265 |
Especialización | 27420 | 33% | 33244 | 33760 | 36221 |
Maestría | 14414 | 17% | 15457 | 17309 | 19657 |
Doctorado | 2445 | 3% | 2617 | 2871 | 3193 |
Total | 83342 | 100% | 90303 | 92537 | 98336 |
Máxima Cualificación | 2006 | 2007 | 2008 | 2009 | 2009 (%) |
Universitario | 39616 | 42929 | 46555 | 46741 | 42% |
Especialización | 37979 | 36406 | 37958 | 38076 | 34% |
Maestría | 19471 | 19288 | 21026 | 21093 | 19% |
Doctorado | 3540 | 3522 | 4105 | 4578 | 4% |
Total | 100606 | 102145 | 109644 | 110488 | 100% |
Fuente: Ministerio de Educación Superior, Sistema Nacional de la Información en Educación Superior (2009)
En párrafos anteriores se ha relacionado la deserción universitaria como un fenómeno social con fuertes repercusiones sobre la sociedad. En el informe de la OCDE 2012 se señalaron aspectos puntuales de la educación superior colombiana y los datos de la deserción se vienen consolidando en la plataforma electrónica Sistema para la Prevención de la Deserción en la Educación Superior- Spadies.
Lo anterior se ha hecho con el objeto de realizar un seguimiento pormenorizado de aquellos estudiantes que abandonan los estudios universitarios, y así poder identificar posibles causas, además de determinar aspectos sociales y económicos que le permitan al gobierno conocer variables puntuales a fin de crear estrategias que disminuyan índices tan elevados de abandono académico.
Sin duda alguna, el factor acceso a la educación es otra de las posibles causas asociadas a la deserción, en razón de la información suministrada por el Instituto Colombiano para la Evaluación de la Educación ICFES, entidad que aplica un cuestionario a los estudiantes de grado once que presentan prueba de Estado Saber 11, se pudieron establecer los siguientes temas:
Los datos más significativos encontrados dan como resultado que las familias cuyos ingresos eran hasta de dos salarios mínimos tenían mayor participación o acceso a la educación superior, con un 36.8% para el primer semestre de 2007; en el mismo semestre pero del año 2010 se ubica en 45.7%, mientras que aquellas familias cuyos ingresos mensuales eran mayores a los siete salarios mínimos tenían una participación del 8.9% y 4.7% respectivamente. Se evidencia que hay mayor participación en niveles de ingresos bajos atendiendo a los datos del Spadies.
Con el fin de profundizar en el tema de la deserción, a continuación, se relacionan datos estadísticos, estimados por Spadies, lo que facilita comprender la evolución del abandono universitario en Colombia:
Tasas de deserción anual y por cohorte Colombia.
Año | Tasa de deserción por cohorte | Tasa de deserción anual |
2002 | 52.6 | Sin datos |
2003 | 51.6 | Sin datos |
2004 | 48.4 | 15.8 |
2005 | 48.3 | 13.1 |
2006 | 47.8 | 11.5 |
2007 | 46.4 | 10.7 |
2008 | 44.9 | 12.1 |
2009 | 45.3 | 12.4 |
2010 | 45.4 | 12.9 |
2011 | 45.3 | 11.8 |
Meta para 2014 | 9 |
Fuente: Men, Spadies (2011).
Los datos de la tabla anterior corresponden al análisis estadístico elaborado por el Sistema para la prevención de la deserción en la educación superior, en donde se destacan las siguientes conclusiones correspondientes a la publicación de noviembre de 2011:
El abandono de los estudios se presenta en los niveles más bajos de la educación superior; en lo que corresponde a la educación universitaria, en el año 2011 la deserción se encontraba en un 45.3%.
Dicho estudio destacó que la mayor deserción ocurre al final del primer semestre, donde los programas técnicos presentan una deserción del 28.8%, seguido por los programas tecnológicos con el 25.9%, y finalmente, los universitarios con el 16.9%; adicionalmente, se presenta mayor abandono en las universidades privadas frente a las públicas.
Otro aspecto complementario al tratado en párrafos anteriores, es la generación de ingresos en las familias: entre más bajos sean los recursos percibidos mensuales, mayores son las tasas de deserción.
Otro aspecto que evalúa el estudio son los resultados obtenidos por los estudiantes en las pruebas Saber 11; dependiendo de si su resultado es alto, medio o bajo se podrá determinar el posible nivel de deserción u ocurrencia del fenómeno. Si el resultado es alto, hay menor nivel de ocurrencia del abandono universitario, evidenciando datos del 14%, 32% y 38%; para aquellos estudiantes de resultados medios, sus datos son: 19%, 42% y 49%; y para los de bajo desempeño, 26%, 53% y 60%.
Siguiendo la referencia del citado estudio, los programas de educación superior con más altos índices de deserción se presentan en ingeniería, arquitectura y urbanismo; los semestres analizados fueron 1, 6 y 10, donde se encontraron resultados del 23%, 50% y 56%, respectivamente, datos que corresponde al año 2011.
Otro punto importante en el diagnóstico de la deserción, fundamentado en el documento titulado La Educación Superior en Colombia, señala que los factores económico, financiero e institucional, y el personal, son causas atribuibles a los altos índices de deserción en el país. Como estrategia de gobierno se encuentran los créditos ofrecidos por el Instituto Colombiano de Estudios Técnicos en el Exterior ICETEX, bajo la línea de Crédito Acceso con Calidad a la Educación Superior ACCES, programa que financia los estudios superiores de estudiantes en su mayoría de escasos recursos. Adicionalmente, dicha línea de crédito ha sido favorable en razón de que los estudiantes con crédito tienen una tasa de deserción por cohorte del 35.6%, mientras la de quienes no acceden al crédito es del 52.1% (Spadies, 2011).
Es importante mencionar que el estudio de la deserción universitaria se analizará desde los programas de economía y en caso particular la oferta de dicha disciplina se concentra en más de un 50% en Bogotá D.C. con relación al total Nacional, según datos del Sistema Nacional de Información de la educación superior SNIES (2016).
A partir del año 2003 en Colombia se comenzó a tener una idea más sólida sobre la deserción universitaria, además, distintas universidades iniciaron estudios de seguimiento que les permitiera identificar los determinantes de la problemática, que facilitó la definición de estrategias institucionales para garantizar mayores niveles de retención, las cuales se formularon en los siguientes aspectos: fomentar programas de apoyo académico, facilitar la transferencia de estudiantes entre programas, mejorar los mecanismos de regulación en el ingreso de estudiantes que cursan simultáneamente carreras en otras instituciones de educación superior, incrementar y mejorar la información que se entrega a los aspirantes sobre los programas ofrecidos, crear programas de ayuda financiera para los estudiantes de estrato bajo y para los que provienen de otras ciudades e impulsar la orientación vocacional y profesional previa (MEN, 2010, pág. 34).
Coherente con el párrafo anterior, a manera de tener un contexto claro de la situación, las universidades que realizaron los estudios de seguimiento a la deserción en el año 2005 fueron la Universidad Nacional de Colombia, Antioquia, Unillanos, Javeriana Cali, Tolima, Eafit, entre otras. Se pueden evidenciar resultados como la consolidación del estado del arte, se realizaron encuestas para conocer percepción, modelos de duración, se determinaron programas con altos índices de deserción, también se destaca que en el año 2005 el MEN junto con el apoyo de la Universidad de los Andes y después de hacer un seguimiento a casi
239 instituciones de educación superior en donde se realizó monitoreo a 2.800.000 estudiantes correspondiente a las cohortes 1998 -2009, a través de la aplicación de modelos de supervivencia y generación de herramienta informática, lo que dio origen al Sistema para la Prevención de la Deserción en la Educación Superior Spadies, software que facilita a cada institución de educación superior hacer seguimiento a sus estudiantes en función del riesgo de deserción.
El fenómeno de la deserción no se puede ver como algo descriptivo, es por esto que se han implementado diferentes metodologías para calcular la deserción a través de herramientas estadísticas, la metodología utilizada es por medio de modelos de duración, consiste en incluir los posibles determinantes de la deserción, que permita identificar y analizar los niveles de ocurrencia del fenómeno según la cohorte de estudiantes objeto de estudio en un periodo de tiempo determinado En la revisión de literatura del tema, se observa investigación de Giovagnoli (2002) donde utilizan modelos de riesgo proporcional no paramétricos para estimar los efectos cualitativos y cuantitativos de factores personales y características socioeconómicas de los alumnos sobre las probabilidades condicionales de deserción y graduación. La deserción un problema común en distintos países de América, una muestra de ello es Argentina que durante el proceso de reinstauración de la democracia se presentó de manera significativa un aumento en el nivel de matriculados pero un dato contrario fueron los resultados encontrados de graduados que no correspondía ni al diez por ciento del total de ingresos, es una situación particular para la Universidad Nacional de la plata pero que se replica a otras instituciones de educación superior del país, esto alerta la existencia de dos problemas (Giovagnoli, 2002), por una parte el bajo número de graduados, el segundo se refiere al abandono de las carreras.
De acuerdo a la identificación de los elementos enunciados anteriormente, para Manski (1989), manifiesta que el abandono no se puede considerar como una situación plenamente negativa “el sólo hecho de haber iniciado la universidad permite a la persona tener información sobre su adaptación al entrenamiento universitario”, lo que puede ser positivo ya que uno de los factores que facilitan la comprensión de la deserción es la falta de adaptación de los estudiantes a la vida universitaria.
La investigación de Giovagnoli (2002) referente importante ya que en el mismo se busca determinar las probabilidades de que un estudiante deserte o termine sus estudios, además identificar en qué semestres hay más posibilidades de que ocurra el evento de abandono de estudios, esto permitiría a las universidades desarrollar estrategias y programas que estén encaminadas a disminuir posibles hechos de abandono. También a que los gobiernos establezcan políticas públicas que faciliten la disminución del mencionado fenómeno social, se garantice mayor eficiencia en el gasto público ya que en distintos países los gobiernos financian en gran parte la educación superior, de esta manera posibilitando a que los estudiantes terminen su proyecto educativo.
Por otra parte, el estudio adelantado por Suárez y Díaz (2014), encuentran en su investigación, que el estrés académico es un factor que influye en la deserción universitaria, para comprender el estrés académico, es necesario identificar las variables asociadas como; Sociales, económicas, familiares, culturales e institucionales, en este mismo sentido los autores manifiestan que las personas son vulnerables al estrés, por el temperamento, capacidades para el afrontamiento y el apoyo social.
En lo concerniente al estrés del orden académico, se evidencian aspectos físicos individuales: incremento del pulso, palpitaciones cardíacas, aumento en la transpiración y en la tensión muscular entre otras, ocasionando alteraciones en la conducta visto desde: deterioro del desempeño, tendencia a polemizar, aislamiento, desgano, tabaquismo, consumo de alcohol u otros, ausentismo, propensión a los accidentes, ademanes nerviosos, aumento o reducción del apetito e incremento o disminución del sueño (Suárez y Díaz, 2014. pág. 302), los anteriores son características propias en los estudiantes desertores, es conveniente por parte de las instituciones y junto al acompañamiento permanente de las familias buscar alternativas de solución, a través de programas de retención u otras estrategias conducentes a mitigar la problemática.
Por otra parte, estudio realizado por la Universidad Militar Nueva Granada a cargo de la profesora Barrero (2015), el cual se centra en analizar la responsabilidad de las Instituciones de Educación Superior en la graduación de los estudiantes, dicho documento se aborda desde la perspectiva cuantitativa relacionado con la deserción universitaria y de las posibles variables detonantes del abandono de los estudios en un momento dado.
De acuerdo a lo anterior, Barrero cita estudio adelantado por Vásquez, Castaño, Gallón y Gómez (2003), realizado en la Universidad de Antioquia, donde metodológicamente se adoptó un modelo de duración aplicado a 133 personas aceptadas en la educación superior.
Los resultados arrojados, se encuentran orientados: Las variables personales tienen un gran peso en la deserción, además los solteros tienen mayor posibilidad de desertar que las mujeres y los hombres casados, en este mismo sentido los autores favorecen que el egresar de colegios públicos y haber recibido orientaciones vocacionales disminuye el riego de desertar.
En cuanto a la condición socioeconómica, la independencia económica juega un papel importante al momento de desertar, además los hijos de padres con educación superior a minoran el riesgo de desertar (Montes, Almonacid, Gómez, Zuluaga y Tamayo, 2010, p. 26).
El desarrollo de este tipo de trabajos facilito que otras instituciones adelantaran estudios sobre la deserción universitaria, según comentó Barrero (2014). La Universidad del Atlántico, implemento la misma metodología aplicada en el estudio anterior, para este caso fue realizado en el programa de economía, donde se encontró resultados clasificados en cuatro aspectos: (Personales, académicos, socioeconómicos, e institucionales) según lo referencia Barrero tomado de Solano (2006), en el mismo orden se destaca que los estudiantes ingresan muy jóvenes a la universidad, bajas notas en sus colegios, no tener personas a cargo y no trabajar, en cuanto a lo institucional los estudiantes reportan un mal manejo pedagógico de sus profesores.
Con relación al estudio desarrollado en la Universidad Nacional y en EAFIT, buscan identificar a través de modelos estadísticos los factores o características asociadas a la deserción, en lo que corresponde a la Universidad Nacional sedes (Bogotá, Medellín, Manizales y Palmira) los autores asocian distintas categorías que influyen en la oportuna graduación del estudiante, cada sede cuenta con particularidades que influyen en el proceso, en caso específico la sede de Medellín sus programas cuentan con un componente matemático elevado ocasionando una demora en los procesos de graduación propiciando deserción y rezago (Universidad Nacional de Colombia, 2007).
Respetivamente EAFIT en el 2007 realizó estudio fundamentado en una investigación de tipo explicativo con un diseño no experimental, según los datos suministrados, se aplicó a 3924 estudiantes de primer semestre de las cohortes 2001-1, 2002,2 y 2003-1 de 14 programas de pregrado de la mencionada institución, los resultados son muy similares a los anteriores, pero con otro aspecto diferenciador, y es la falta de vocación, inconformidad con la carrera, bajo rendimiento académico, influencia familiar o amigos según lo cita Barrero (tomado de Montes, Almonacid, Gómez y Zuluaga, Tamayo, 2010).
En la tesis planteada por Guzmán (2009), se relaciona informe del Centro Interamericano de Desarrollo CINDA y el Instituto para la educación superior en América Latina y el Caribe IESALC, documento que buscaba determinar la dimensión de la repitencia y la deserción Universitaria en países de América Latina y el caribe, para ello se definieron metodologías,
que facilitaron la recolección de la información, no fue posible unificar metodologías en razón a que los contextos son diferentes.
En las conclusiones generales del mencionado informe se destaca: Población mayor a 25 años que han podido completar sus estudios universitarios, Chile 8.4%, República Dominicana 9.6%, Venezuela 11%, Guatemala 1.8%, Uruguay 4.3%, Bolivia 12.3% y Colombia 9.9%, para finiquitar esta primera parte, en promedio solo pueden acceder a la educación tan solo el 10% de la población, en verdad son cifras muy cuestionables, lo que deja entre ver posibles males, orientados a una inadecuada política pública orientada a garantizar gratuidad en la educación superior con un restringido gasto público social.
En coherencia con lo anterior, el documento de Guzmán (2009), relaciona la tasa de deserción tomada del informe del CINDA – IESALC, donde la tasa de deserción se ubicó para ese entonces en Chile 53.7%, Brasil 59.0%, Bolivia 63.3%, Uruguay 72.0%, Guatemala 18.5%, resultados estadísticos muy negativos, lo que conlleva a que los países no se disminuya la pobreza y se amplié la brecha entre ricos y pobres, ocasionando mayores niveles de desigualdad, además el impacto personal que le puede ocasionar a cada persona en razón de no poder concluir su proyecto de vida.
La misma investigación concluyo, en que la causa de la deserción se configura en cuatro aspectos: 1) Las externas al sistema de educación superior 2) Las internas al sistema o las instituciones 3) Las causas académicas y 4) Las causas personales de los estudiantes, en coherencia con los aspectos anteriores se relacionan acciones puntuales, como: niveles de ingresos, nivel educativo de los padres, el ambiente familiar y la necesidad de trabajar, además se puntualizó en la escasa financiación, la faltad de conocimiento del programa, también la falta de articulación entre la secundaria y la Universidad, la excesiva orientación teórica, entre otras de carácter motivacional de los estudiantes, el grado de satisfacción con la carrera y las dificultades para integrarse y adaptación a la vida universitaria (Guzmán 2009, tomada de CINDA – IESALC, 2006).
A continuación, se relacionan resultados de estudios realizados en la Universidad del Rosario, y Universidad de Cartagena, en cuanto a la deserción presente en los programas de economía, la metodología empleada son modelos de duración.
En lo que se refiere a la deserción del programa de economía de la Universidad del Rosario, se adoptó un modelo de riesgo proporcional, se incluyeron variables que desde la teoría se consideran posibles causantes de la deserción, las cuales fueron suministradas por una parte por la Oficina de registro y control académico (Programa, número de créditos, estado (desertor, activo o graduado) y otras por parte del ICFES (Colegio, calificación examen de estado, ingresos del hogar, entre otras).
Se destacan resultados del estudio, según lo afirma Lopera (2007), donde la edad influye
1.049 veces, además un estudiante que trabaje al momento de ingresar a su programa académico presenta un riesgo 159.635 veces mayor que aquellos que no lo hacen.
También, por su parte variable PIB, que corresponde al promedio de crecimiento semestral, muestra que mejores condiciones del contexto general de la economía reducen marginalmente la probabilidad de desertar. Adicionalmente, los estudiantes provenientes de otras de regiones del país presentan un riesgo de desertar 1.626 veces mayor, lo que puede derivarse como resultado de los procesos de integración social del estudiante (Lopera, 2007, p, 20).
En lo que respecta al programa de economía de la Universidad de Cartagena González Pineda y Beltrán Ortega (2015), aplicaron en su estudio un modelo de duración, los resultados no son muy diferentes a los evidenciados anteriormente, se destaca que la edad juega un papel importante, ya que a medida a que el estudiante le aumenta su edad en el desarrollo de su carrera el riesgo de desertar es menor, además los semestres más críticos de existencia de deserción están del primer al cuarto semestre.
Por otro lado, se evidencia en el citado estudio que el estrato juega un papel importante, es decir los estratos uno, dos y tres presentan mayor proporción de estudiantes desertores, es decir que la parte económica es muy relacionable al hecho de abandonar los estudios.
En relación al componente académico, las matemáticas y la microeconomía son asignaturas de difícil aprobación por parte de los estudiantes, ocasionando problemas de deserción, situación asociada a los no apropiados conocimientos en el área instrumental, hechos que se reflejan en los bajos promedios obtenidos en las pruebas de estado aplicadas por el ICFES.
Son diversos los enfoques existentes en la investigación de tipo cualitativo; en cuanto al presente estudio se eligió el hermenéutico en razón a que permite la comprensión e interpretación de toda realidad social y humana.
En cuanto al desarrollo de la investigación, se invitó a participar a expertos reconocidos por los aportes a la economía y su visión de conjunto de los diferentes temas contemporáneos que atañen a la sociedad, quienes son reconocidos en el área disciplinar por los aportes en la construcción de una nueva economía, capaz de comprender los cambios en el contexto y sus nuevas tendencias. Por otra parte, se vincularon decanos de programas de economía, quienes ejecutan directrices institucionales sobre el funcionamiento de programas en economía esto en el marco de un componente jurídico y de política pública en educación.
El instrumento aplicado, fue una entrevista semiestructurada, la cual se organizó bajo un marco conceptual, previstos desde la: Deserción, políticas educativas, enseñanza de la economía y programas de economía, contando con la respectiva validación por expertos. Los resultados obtenidos se incorporaron en matrices de vaciado, permitiendo la comprensión del abandono en los programas de economía, desde diferentes dimensiones, teóricas, practicas y contextuales, que sin duda respaldan un trabajo juicioso, que favorece la construcción de programas con nuevas apuestas tanto el campo teórico y formativo. El periodo analizado esta comprendido desde el 2000 al 2015, fechas en el cual se presentaron diferentes hechos políticos, económicos, sociales y ambientales que de una u otra forma inciden en la deserción universitaria.
Análisis por categorías.
Categoría conceptual | Tendencia | Tensión | |
Deserción | Los programas de economía están presentando altos niveles de deserción, dentro de las causas expuestas por los entrevistados juega un papel importante el componente económico, es decir la falta de recursos con el fin de financiar los | Existe una excesiva especialización de la economía según (González, 2019), lo que ha hecho perder la visión de conjunto de la economía y de este mismo modo (Sarmiento, 2019) habla de la perdida de la cientificidad relacionada con la | |
programas, que en algunos casos son coherentes con las condiciones internacionales que sin duda afectan el normal rumbo de los países. En cuanto a una segunda causa se evidencia lo académico, relacionado a dificultades para aprobar los temas relacionados a las matemáticas Por otra parte, la adaptación a la vida universitaria, que en algunos casos no es positiva, por que ciertos estudiantes que provienen de provincias y no cuentan con la compañía de sus padres, enfrentándose a nuevos retos u obligaciones que le ocasiona la independencia y con una mayor autonomía en su toma de decisiones, acciones que no son bien recibidos por los estudiantes.
credibilidad del economista a través de sus proyecciones, además ciertos empleadores desconocen el campo de acción del economista y no hay una adecuada remuneración o retorno de la inversión, hay que tener en cuenta que no hay coherencia entre los altos costos de cursar una carrera profesional y su retribución salarial en el tiempo evidenciadas en el sistema educativo colombiano, en caso particular en los temas de lectura y matemáticas, según las pruebas de entradas que se aplican al ingresar a primer semestre demuestran ciertas deficiencias de estudiantes recién salidos de once, donde identifican problemas básicos entorno a operaciones simples, lo que deja entre ver la falta de profundización en dichos temas por parte de los colegios, algunos estudiantes han manifestado nunca haber visto temas de algebra, temas comunes en la media vocacional de (9 à 11), lo que se vuelve un problema al momento de garantizar el logro educativo en ciertas asignaturas que tiene un alto contenido instrumental en primeros semestres del programa que cursa.
Programas de Economía | Para este apartado, los expertos consultados hablan de aspectos muy puntuales, encaminados en fortalecer la cientificidad de la economía que les responda a las realidades del mundo bajo un pensamiento independiente, pero busca crear un economista que le responda a las necesidades en temas Estatales y de empresas privadas. Teniendo en cuenta la transversalidad de la economía en otras disciplinas de estudio, se habla de la importancia de un lenguaje y la forma de representar los hechos de la sociedad, posiblemente a través de ecuaciones o sistémicamente, simplificando su discurso en comparación con otras profesiones. Por otra parte se requiere que dentro de la formación del economista, se tenga un economista con un componente gerencial enmarcado con la ayuda de ciertas profesiones como lo son la administración, los negocios, las relaciones y las finanzas internacionales, es decir un elemento común en los primeros semestres bajo estas áreas temáticas que luego | Se evidencian dos posturas muy fuertes, lo académico y el aspecto administrativo, por una parte, robustecer la cientificidad de la economía que le responda a las necesidades del mundo, el lenguaje potente que se deriva de lo sistémico del economista para representar lo que llama Eduardo Sarmiento las necesidades del Mundo a través de modelos y ecuaciones. Por otro lado, la fuerte incorporación de la administración en la formación inicial del economista, disminuyendo los tiempos de formación y dando mayor posibilidad a volver algo más técnico u operativo dejando a tras la mirada de pensador del economista o planeador del desarrollo. Lo más controversial es que las facultades buscan transformarse respondiéndole netamente a la dinámica del mercado, desconociendo al verdadero pensador, que analiza los problemas de la redistribución del ingreso, el bienestar que garantiza la felicidad del individuo o propiamente lo que llaman el desarrollo humano. |
se profundizan con lo económico en el resto de la carrera, aunque la tecnología es un factor que se requiere fuertemente, una economía que estudie la inteligencia artificial, la nanotecnología y se disminuyan los tiempos de estudio a través de la implementación de ambientes virtuales de aprendizaje como herramienta de enseñanza.
Políticas educativas | La deserción un fenómeno constante en el sector educativo, el cual viene creciendo aceleradamente, los expertos consultados tienen un concepto común en cuanto a que desconocen estrategias derivadas propiamente por el Gobierno Nacional tendientes a generar procesos de retención con el fin de disminuir la deserción, las posiciones tienden a: Trabajar de manera mancomunada con las asociaciones o consejos profesionales, quienes en bloque puedan solicitar a las Entidades que correspondan acciones concretas. Las Universidades desarrollan acciones aisladas y no hay acciones comunes orientadas a mitigar o disminuir la deserción en el sector educativo del orden superior. | Se evidencian dos posturas muy fuertes, lo académico y el aspecto administrativo, por una parte, robustecer la cientificidad de la economía que le responda a las necesidades del mundo, el lenguaje potente que se deriva de lo sistémico del economista para representar lo que llama Eduardo Sarmiento las necesidades del Mundo a través de modelos y ecuaciones. Por otro lado, la fuerte incorporación de la administración en la formación inicial del economista, disminuyendo los tiempos de formación y dando mayor posibilidad a volver algo más técnico u operativo dejando a tras la mirada de pensador del economista o planeador del desarrollo. Lo más controversial es que las facultades buscan transformarse respondiéndole netamente a la dinámica del mercado, desconociendo al verdadero pensador, que analiza los problemas de la redistribución del ingreso, el bienestar que garantiza la felicidad del individuo o propiamente lo que llaman el desarrollo humano. | |
Enseñanza de la Economía | En cuanto a la enseñanza de la economía, hay diferentes puntos de vista propuestos por los expertos, los cuales van desde mayores opciones de formación, es decir que los estudiantes puedan elegir los tópicos de formación donde quieran profundizar (Teoría económica, historia o modelación matemática), además atendiendo la autonomía universitaria no deben existir pregrados no mayores a cuatro años. En atención al anterior párrafo, se evidencia necesario, modificar asignaturas clásicas, propiamente como la microeconomía y tratar de volver aquellas asignaturas con un alto nivel instrumental en disminuir su complejidad y explicarle al estudiante de forma fácil y comprensible para que sirve en la cotidianidad ciertas | Efectivamente hay contradicciones entre seguir manteniendo una enseñanza clásica de la economía, aplicando modelos a través de un fuerte contenido matemático sin mostrar su aplicabilidad a la vida real, o simplemente una corriente moderna que se fundamenta en mostrar la aplicabilidad de los modelos pero a través de integrar a los currículos otras disciplinas, es decir garantizar la ayuda de la geografía, filosofía, sociología, psicología entre otras. Las Facultades de economía siguen manteniendo muy rígida sus planes de estudio y no proponen cambios en sus asignaturas posiblemente siguen manteniendo ciertos paradigmas que no le responden a los acontecimientos actuales, una posible propuesta sería actualizar las mallas |
teorías, garantizando la aplicabilidad de las mismas en el entorno. En este mismo sentido, se requiere del uso efectivo de las nuevas tecnologías de la información, es decir articular paquetes estadísticos o propiamente la big data, la cual deberá ser articulada con la teoría económica, con el fin de darle herramientas integradoras para un análisis de datos, capaces de vislumbrar proyecciones del comportamiento de la economía en el mediano y largo plazo. Para tener una visión de conjunto se necesita que otro tipo de disciplinas se involucren en la formación del economista, esto con el fin de darle solución a los problemas de la sociedad de manera eficiente y eficaz. Se requiere mayor apoyo del gobierno para el fomento de la investigación tanto formativa, como de la consolidación de los proyectos de investigación con líneas de investigación que facilite el estudio de los problemas, el apoyo del gobierno está en la vía de mayores recursos a través de fondos concursables. Otra tendencia es crear programas con núcleos formativos comunes en sus primeros cinco semestres, posibilitando la elección de la carrera de su preferencia (Economía, administración y Contaduría entre otras). | curriculares a medida que se evidencien nuevas teorías las cuales son reconocidas a través de los premios Nobel, propuestas teóricas que se fundamentan en el desarrollo humano, en la felicidad, en la plena satisfacción de las necesidades básicas insatisfechas. Por otra parte, se deben ofertar electivas o propiamente asignaturas obligatorias encaminadas en la implementación de herramientas de consolidación de datos a través de aplicaciones tecnológicas modernas, a medida que se proponen dichas herramientas de manera simultánea se deben robustecer aquellas materias que propician el análisis económico. Puede ser contraproducente, mantener núcleos comunes de formación desde una misma área de conocimiento, refiriéndome en caso particular a disciplinas como economía, administración y contaduría, las cuales verían materias similares los primeros cinco semestres, ocasionando una disminución drástica en la oferta de aquellas materias del área doctrinal, lo cual desfavorecería la capacidad crítica y de análisis económico, afectando las herramientas teóricas que se requieren para solucionar los problemas del contexto a través de la teoría económica. |
Fuente: Entrevista.
En cuanto a la deserción se puede decir que es un fenómeno social, que no se puede explicar de forma general, ya que cada caso presenta matices o aspectos diferentes, sin embargo el tema económico puede explicar en cierta proporción las posibles causas asociadas al abandono, las condiciones de las economía y su incidencia en los prolongados índices de pobreza, la poca productividad factorial, la inequidad en la distribución de la riqueza y la perdida de garantía en los Estados sociales de derecho por la prevalencia de la exagerada concentración de la riqueza en manos de unos pocos, son detonantes en el precario acceso a la educación.
El surgimiento del neoliberalismo como corriente económica, presente al finalizar la década de los ochenta precariza la financiación de la educación, dado los ajustes fiscales implementados por países desarrollados, desnudando el Estado social de derecho que se desdibujo por el creciente endeudamiento público, dejando a tras las verdaderas prioridades por fortalecer el capital humano a través del gasto público.
En cuanto a los programas en Economía y en lo que respecta a sus estructuras curriculares, se mantiene sobre postulados muy ortodoxos de la economía bajo un enfoque Keynseiano no dando paso a la existencia de paradigmas con fundamentos teóricos actuales que permitan precisar soluciones a los problemas estructurales en economías cambiantes, la poca flexibilidad en los planes de estudio manteniendo esquemas rígidos, vista desde los prerrequisitos se vuelve en cuello de botella, impidiendo la permanencia y la graduación oportuna en la mencionada ciencia de estudio.
La escases de políticas públicas para garantizar la permanencia desde el gobierno Nacional y el deliberado accionar de las Universidades públicas y privadas en ofrecer estrategias y programas para mitigar la deserción, cuyo propósito esta más orientado en favorecer su flujo de efectivo que en solucionar un problema social que crece a pasos agigantados, que sin duda desconfiguran el capital social e intelectual del país y que por supuesto son los tintes que afectaran el crecimiento de la educación superior en Colombia.
El estudio de la deserción universitaria se ha posicionado en las comunidades académicas a través de investigaciones de carácter instrumental, donde la estadística y la probabilidad han jugado un papel importante en la determinación del abandono en la vida universitaria, encontrando vacíos de posturas críticas que faciliten la comprensión de nuevos significados en cuanto a la deserción propiamente en programas de economía.
La deserción universitaria como categoría conceptual de, permitió diagnosticar causas y razones desde una perspectiva general en la educación superior colombiana, lo cual facilitó identificar razones propias en los programas de economía en cuanto al rendimiento académico, la enseñanza de la disciplina y la pedagogía, evidenciando corresponsabilidad entre los siguientes actores: el Estado, el mercado del trabajo, el sistema educativo y la familia, ocasionando falencias estructurales en la rama de estudio, que en adelante se detallan.
Por tanto, el declive de los programas de economía en Colombia, sin distinción del carácter oficial o privado de las instituciones que los ofrecen, está dado por las siguientes comprensiones, que a mi juicio, son de contenido estructural: El posicionamiento epistémico de los programas de economía más allá de la profesionalización como campo de estudio y de intervención, le interesa al presente documento porque precisamente la pérdida de estatus epistemológico del economista afecta su dignidad intelectual, y su reconocimiento laboral.
Es decir, el economista a principios del programa en Colombia tenía un rol de analista y planificador, más allá de la función instrumental de aplicar saberes técnicos. Por lo tanto, uno de los factores que incide en la deserción de estudiantes de estos programas, fuera de los modelos de enseñanza obsoletos de la economía, o la mercantilización del programa, tiene que ver con el desdibujamiento de la función social del economista.
Los modelos empleados en la enseñanza de la economía se quedaron en una teoría que no le responde a las dinámicas de la sociedad actual, fundamentados en paradigmas clásicos y neoclásicos basados en comprender la utilidad a través de excesiva modelación matemática. Esto no facilitó una nueva teoría económica que resuelva los vacíos en la distribución de la riqueza, articulado con las nuevas corrientes económicas que la globalización dejo posicionar en la sociedad, devastando el Estado de bienestar.
El surgimiento del neoliberalismo como corriente de pensamiento económico desconfiguró el incipiente Estado de bienestar presente en América Latina, en razón de los ajustes a los que fue sometido debido a políticas injerencistas dadas por organismos multilaterales, que amparados en una teoría funcionalista desde la perspectiva política, y en ocasión al excesivo endeudamiento de los países de la región, se adoptaron medidas de ajuste fiscal impactando en una disminución del gasto público social, deteriorando las garantías sociales de los ciudadanos, que hoy en día es el reflejo de sociedades pauperizadas y sin oportunidades de desarrollo.
Barrero, F. (2015). Investigación en deserción estudiantil universitaria: educación, cultura y significados. Revista Educación y Desarrollo Social, 9(2), 86–101. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=5386219
Cabrera, L., Tomás, J., Álvarez, P., & González, M. (2006). El problema del abandono de los estudios universitarios. RELIEVE, 12(2), 171–203. Recuperado de http://www.uv.es/RELIEVE/v12n2/RELIEVEv12n2_1.htm
CINDA – Centro Interuniversitario de Desarrollo. (2006). Repitencia y deserción universitaria en América Latina. Santiago, Chile: Instituto Internacional para la Educación Superior en América Latina y el Caribe – IESALC & Universidad de Talca.
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). (2020). COVID-19 tendrá graves efectos sobre la economía mundial e impactará a los países de América Latina y el Caribe. https://www.cepal.org/es/comunicados/covid-19-tendra-graves-efectos-la- economia-mundial-impactara-paises-america-latina
Congreso de la República de Colombia. (1992). Ley 30 (28 de diciembre), por la cual se organiza el servicio público de la educación superior. Recuperado de https://www.icbf.gov.co/cargues/avance/docs/ley_0115_1994.htm
Congreso de la República de Colombia. (1994). Ley 115 (8 de febrero), por la cual se expide la ley general de educación. Recuperado de http://www.alcaldiabogota.gov.co/sisjur/normas/Norma1.jsp?i=253
Congreso de la República de Colombia. (2002). Ley 749 (19 de julio), por la cual se organiza el servicio público de la educación superior en las modalidades de formación técnica profesional y tecnológica, y se dictan otras disposiciones. Recuperado de https://www.mineducacion.gov.co/1621/articles-86432_Archivo_pdf.pdf
Congreso de la República de Colombia. (2008). Ley 1188 (25 de abril), por la cual se regula el registro calificado de programas de educación superior y se dictan otras disposiciones. Recuperado de https://www.mineducacion.gov.co/1621/articles- 159149_archivo_pdf.pdf
Corominas, E. (2001). La transición a los estudios universitarios: abandono o cambio en el primer año de universidad. Revista de Investigación Educativa, 19(1), 127–151. https://revistas.um.es/rie/article/view/96361
Díaz T., A. F. (2008). La economía: su origen, sus motivos y la institucionalización de la enseñanza a nivel internacional, nacional y local. Siglos XVII–XX. Revista Historia de la Educación Colombiana, (11), 75-94. Recuperado de http://editorial.udenar.edu.co/revistas/rudecolombia/files/r11_75.pdf
García, D. (2019). Ricos, superricos y supersuperricos. El Espectador. https://www.elespectador.com/opinion/ricos-superricos-y-supersuperricos-columna- 896200